Don Benett fue recibido en el edificio municipal por el intendente Orlando Lovera, quien le dio la bienvenida. El visitante estaba acompañado por su esposa Carol y se mostró sorprendido por el afecto con el que está siendo tratado en Argentina. “En mi vida recibí tantos besos como en estos días”, celebró Benett con una sonrisa, al hacer hincapié en la modalidad de los argentinos para saludar. Luego de dialogar con el intendente y el periodismo que se acercó hasta el municipio, se traslado hasta el Salón Cultural de la localidad, donde lo aguardaba un centenar de estudiantes para escuchar el relato de un hombre con una historia de vida apasionante. Posteriormente observo instantes del partido Ghana y El Salvador y luego almorzó con las delegaciones presentes donde dejó su mensaje: “En el momento de ir a la cancha para jugar partido, no hay un solo ganador, todos ganamos en esto”, en alusión a las bondades que presenta el futbol, como generador de motivaciones en las personas amputadas.

Ante la atenta mirada de los jóvenes, Benett, hizo una descripción de su pasión por el deporte, como herramienta para superarse tras la amputación de una pierna cuando tenía 42 años.


Con momentos cargados de emoción que lo obligaron a interrumpir momentáneamente su mensaje, el estadounidense fue describiendo como logró practicar esquí, como primer deporte luego del accidente. “Me caía una y otra vez, hasta que un hombre me enseñó cómo podía hacerlo y lo logré”. Luego participó en competencias y finalmente se transformó en instructor de esquí para amputados.


En el mismo tono relató cómo practicó otra de sus pasiones que fue escalar montañas. “Unos amigos sabían de mi entusiasmo por escalar, por lo que me ayudaron para volver a hacerlo”, dijo Benett. Seguidamente describió que el primer intento en llegar a la cumbre del monte Rainer, ubicado en al sureste de Seattle, no fue posible, ya que las condiciones climáticas se lo impidieron. Luego, al lamentarse por no  haberlo logrado, intentó nuevamente y allí si logró una hazaña impresionante para un hombre con una sola pierna, hacer cumbre en una montaña de 4.392 metros de altura.


Como punto principal Benett describió los comienzos del futbol para amputados. “Era la primavera y ya no había posibilidades de practicar esquí”, comenzó diciendo, tras lo cual agregó “mi hijo estaba practicando basquetbol  y en un momento se me ocurre patear una pelota, fue cuando entendí que hacer futbol para un amputado era posible”.


Formó parte de su exposición, los momentos en que los logros en su vida sirven para generar motivaciones en personas que afrontan por circunstancias difíciles, por razones de salud.


Entre estas actividades describió momentos en que visita hospitales para llevarle aliento a personas accidentadas o enfermas, a partir de tener una mirada hacia el futuro con optimismo, explicando que el también paso por situaciones similares, las que pudo atravesar y que no han sido impedimento para desarrollarse en todos los ámbitos.


Finalmente Benett, participó del almuerzo junto a las cuatro delegaciones que integran el grupo C en Cerrito, Ghana, El Salvador, Turquia y Liberia. Allí también habló con  los futbolistas y dijo “En el momento de ir a la cancha para jugar partido, no hay un solo ganador, todos ganamos en esto”, en alusión a las bondades que presenta el futbol, como generador de motivaciones en las personas amputadas.