Los daños presentan ciertas regularidades, entre ellas, que suelen darse en áreas de frontera agrícola, en ambientes mosaico que alternan terrenos sembrados con sitios naturales. También influyen las prácticas agrícolas deficientes. En entre Ríos la bióloga Sonia Cavanelli explicó que “Actualmente no contamos con números precisos, por lo que se están llevando a cabo esfuerzos combinados para acercarse a esa cifra más exacta”.

 “Los números con los que contamos muestran que los daños en el espacio son irregulares. A nivel de todo el departamento Paraná el daño es bajo, pero en algunos lotes es muy alto”, señaló. Los daños presentan ciertas regularidades, entre ellas, que suelen darse en áreas de frontera agrícola, en ambientes mosaico que alternan terrenos sembrados con sitios naturales. También influyen las prácticas agrícolas deficientes.


Pedro Feoliright. El daño causado por las aves en el cultivo del girasol fue el tema tratado en el primer Taller Asociado que integra el programa de la 18ª Conferencia Internacional de Girasol. El mismo fue llevado a cabo en el Segundo Salón del Hotel Sheraton de Mar del Plata. Allí disertaron Sonia Cavanelli, de INTA Paraná; Sebastián Zuil, de INTA Reconquista; y William Bleier, de la Universidad de North Dakota.


El taller fue coordinado por Luis Arias, miembro de la comisión directiva de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), quien comentó los esfuerzos de la entidad para combatir la paloma, que preocupa en gran medida a los productores.


“Era muy difícil establecer un proyecto y alertar a los organismos provinciales y municipales sin una medición precisa”, indicó el especialista de Asagir. “Fue entonces que realizamos un proyecto con el INTA Anguil (La Pampa) para comenzar un relevamiento del problema”, relató.


“Se trabajó a nivel lote, para no atribuir a las palomas daños que puede ser debido a otros factores, como la sequía. La última etapa de la muestra se realizó dos días antes de la cosecha, ya que el mayor daño se da en la última semana”, señaló Arias.


En Entre Ríos. Seguidamente, la bióloga Sonia Cavanelli dio cuenta de los análisis llevados a cabo y las estrategias posibles para la reducción de daños. “Las aves que dañan al girasol incluyen por un lado tres tipos de palomas: torcaza, ala manchada y picazuro; y por otro lado la cotorra común. Todas estas especies tienen distintas características y conductas, y por lo tanto son distintas las soluciones y las técnicas de manejo”, señaló la especialista, y enfatizó: “Todo esto implica que hay que hacer un buen diagnóstico”.


“Actualmente no contamos con números precisos, por lo que se están llevando a cabo esfuerzos combinados para acercarse a esa cifra más exacta”, manifestó Cavanelli. “Los números con los que contamos muestran que los daños en el espacio son irregulares. A nivel de todo el departamento de Paraná el daño es bajo, pero en algunos lotes es muy alto”, agregó.


La investigadora señaló que los daños presentan ciertas regularidades, entre ellas, que suelen darse en áreas de frontera agrícola, en ambientes mosaico que alternan terrenos sembrados con sitios naturales; también influyen las prácticas agrícolas deficientes, que exponen a los cultivos en mayor medida a las plagas.


Entre las causas del aumento del número de aves en los últimos años, Cavanelli mencionó al aumento del alimento disponible, los cambios en el uso de la tierra –especialmente por la introducción del método de siembra directa– la abundancia de granos en rastrojo, la pérdida de granos durante el transporte y el incremento del número de feedlots y establecimientos avícolas.


Cavanelli detalló luego los métodos de prevención de plagas para el cultivo de girasol. La especialista mencionó la búsqueda de híbridos menos susceptibles al daño por paloma, los biorrepelentes, la selección de los cultivos de menos preferencia para las aves y el manejo de hábitats a través de la modificación de los terrenos que estimulan la reproducción de las aves.


Prevención. A continuación, Sebastián Zuil dio detalles sobre sus investigaciones actuales sobre el carácter de inclinación de capítulos como alternativa para controlar los daños causados por aves. “Medimos el ángulo de los capítulos para ver si había diferencias entre híbridos. Lo que se ve es que el 70% de los híbridos está a 90 grados. Eso no nos acercaba a la variación de daños que veíamos en el campo, por eso también medimos la inclinación, y allí encontramos mucha más variación”, señaló Zuil.


“Los híbridos más inclinados muestran un daño menor y viceversa”, indicó Zuil. “Estas mediciones fueron hechas la campaña pasada, y en esta queremos confirmar estos datos. Esto puede constituir una alternativa para controlar el daño por aves”, agregó.


Sin embargo, sostuvo el especialista, también es importante determinar las causas de la inclinación de los cultivos, que pueden ser genéticas o ambientales. “Para esto analizamos tres híbridos muy conocidos, en tres fechas de siembra distintas, para cambiar las características ambientales. Así pudimos establecer que en la inclinación se produce una interacción entre genotipo y fecha de siembra y que va a depender de la fecha de siembra si un híbrido se inclina más que otro”, detalló. “Si a mayor inclinación hay menos daños, nuestra tarea es lograr una mayor inclinación en todos los cultivos” indicó.


En Estados Unidos. A su turno, Bleier ofreció un panorama de la situación de plagas de aves en Estados Unidos, que si bien tiene algunas características similares a la situación en Argentina, también diverge en aspectos centrales. Por empezar, la plaga más extendida en el país del norte es el tordo, cuyos daños en los cultivos varían respecto de las especies locales.


“Si bien estamos trabajando con paisajes diferentes, en Estados Unidos también se trabaja en daños de aves, observando asimismo una gran irregularidad de los daños en el espacio”, sentenció Bleier. “Las diferencias son también de escala, en algunas regiones hay muchos más daños que en otras y al nivel del lote se observan también variaciones, con mayores daños en áreas cercanas a humedales”, agregó.


El presente y los desafíos


Argentina se ha convertido en un gran productor y exportador de conocimientos en girasol. Pero esta vez, los investigadores y especialistas tienen la posibilidad de venir directamente a la fuente de esos conocimientos y compartir sus propios desarrollos en la 18ª Conferencia Internacional de Girasol, que se realiza en Mar del Plata.


“Estamos orgullosos de que se haya elegido a la Argentina como sede para este Congreso”, declaró Carlos Feoli, presidente de la Asociación Internacional de Girasol (ISA) y coordinador técnico de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) en el cóctel de apertura.


Feoli señaló que el desafío actual para el girasol es alcanzar una mayor competitividad. “Este desafío, que afecta a toda la comunidad girasolera, está en camino de ser resuelto. En Argentina, esta resolución se está llevando a cabo a través del concepto de cadena de valor alimentaria”, indicó Feoli.


A continuación, Ricardo Negri, presidente de Asagir, tomó la palabra. “Somos una Asociación que integra toda la cadena girasolera, desde la investigación y la producción hasta la comercialización. Trabajar juntos nos permite desarrollar una estrategia de conjunto”, manifestó.


El cóctel de apertura fue cerrado con las palabras de Lorenzo Basso, secretario de Agricultura, quien se refirió a la situación mundial del mercado de alimentos. “Sabemos que habrá que incrementar la producción de alimentos a nivel mundial un 70% para alimentar a los 9.000 millones de habitantes que tendremos para 2050. Latinoamérica, y en especial Brasil y Argentina son los grandes actores en la producción de estos alimentos”, declaró. Fuente: El Diario