La reunión que estaba prevista para en El Palenque con los productores, prestadores de servicios, proveedores de insumos y bancos pasó para el 25 de este mes. Se habla de la venta de la cerealera y de más de 20 millones entre los que pudieron certificar la deuda. Malestar y resignación entre quienes deben aceptar la oferta de la empresa que dividió en grupos a los acreedores del concurso preventivo. Hay malestar entre los acreedores por la naturaleza del esquema de propuestas que la empresa presentó a la jueza y que consiste en dividir en grupos a los acreedores y realizar propuestas diferenciadas, algunas de ellas con marcadas quitas que llegan hasta el 70 %.

La empresa Ultra Grain Compañía Cerealera S.A., que entró en concurso preventivo de acreedores el 25 de agosto de 2012, tiene todavía un futuro incierto ya que ayer volvió a suspenderse la reunión con los más de 175 acreedores –los que figuran verificados en el expediente 553 que se tramita en el Juzgado Civil y Comercial número 9, a cargo de la Dra. María Gabriela Tepsich-, aunque se asegura off the record que mucha de la deuda justificarse y que “está en negro”.


 


De allí que, como en el caso de la quiebra fraudulenta de la firma crespense Miguel Waigel y Cia. S.A., no puede saberse con exactitud cuál es el monto global de la deuda, ya que muchos productores y proveedores no habrían podido constituirse en el proceso concursal. En principio se asegura que superaría los 20 millones de pesos.


 


Lo cierto es que, en el campo y las ciudades cercanas a El Palenque, donde Ultra Grain tiene una de sus sedes, se expresa cierto  malestar por las propuestas que debían ser presentadas este miércoles 13 de marzo pero que fue postergada para el 25 de este mes.


 


El motivo principal de la “bronca” reside en la naturaleza del esquema de propuestas que la empresa presentó a la jueza y que consiste en dividir en grupos a los acreedores y realizar propuestas diferenciadas, algunas de ellas con marcadas quitas que llegan hasta el 70 %.


 


En el documento al que accedió DOS FLORINES se puede ver que en la reunión del directorio, Aníbal Fernando Podversich y Rubén Osvaldo Ciliberti, el 12 de octubre pasado, celebra una acta donde se asegura que “teniendo en cuenta la resolución de categorización dictada con fecha 3 de septiembre de 2012, algunas de estas propuestas estarán dirigidas a los acreedores incluidos en los seis (6) grupos o categorías de acreedores quirografarios…”


 


En este esquema, Ultra Grain Compañía Cerealera S.A. realiza una oferta que para muchos productores y proveedores resulta irritativa, “pero que no deja muchas opciones”, según comentó a este portal de noticias uno de los danmificados. 


 


Ofertas.


La opción 1 está dirigida a “todos” los grupos o categorías de acreedores quirografarios consiste en lo siguiente:   “Pago del 100 % del monto del crédito quirografario verificado y/o declarado admisible conforme a la resolución del Art. 36 de la LCQ y/o resoluciones dictadas en incidentes de revisión y/o en resoluciones dictadas de verificación tardía. Los créditos verificados y admitidos en dólares billetes estadounidenses serán abonados en moneda de curso legal a la cotización –tipo vendedor del Banco Nación Argentina- que tenga la divisa extranjera el día del vencimiento. El importe resultante  se abonará en diez (10) cuotas anuales y consecutivas conforme al siguiente programa de amortización del capital: la primera cuota vence al año de quedar firme la resolución que homologue el acuerdo preventivo, será del 6 % del monto del acuerdo y no devengará intereses”, dice el texto.


 


Seguidamente expresa las otras nueve cuotas que va pagando no más allá del 10 % del monto y con un interés de no más del 3 % sobre el saldo. Recién en la cuota 10 se prescribe el pago del 20 % del acuerdo y devengará intereses del 3 % o del 1 % anual sobre el saldo debido, según se trate de un crédito en pesos o en dólares billetes estadounidenses, respectivamente.


 


En la opción 2, en cambio, se ofrece a “todos los grupos o categorías de acreedores quirografarios”, y consiste en el “pago del 30 % del monto del crédito quirografario (…) en una sola cuota con vencimiento a los seis meses de quedar firme el auto que homologue los acuerdos preventivos”. Esto, en el mejor de los casos, será unos 3 años después de iniciado el concurso.


 


En la opción 3 también se prevé una quita importante, aunque se proponga pagar el total de la deuda y está destinada a los acreedores por comercialización de cereales y oleaginosos y la forma de cancelación prescribe  el pago del “100 % crédito quirografario verificado” pero “sin intereses”.


 


Existen tres opciones más, pero que no varían en lo sustancial de las tres primeras y que están más direccionadas a grupos definidos.


 


Las opciones generaron malestar en los acreedores, al menos eso quedó reflejado en los testimonios que se recogió sobre la misma.


 


En la lista de 178 legados que se conformaron como acreedores verificados –tenían su deuda blanqueada- existen importantes productores de la región, instituciones no menos importantes vinculadas al movimiento agrario y bancos y entidades de seguros que quedaron “atrapadas” en el corralito de Ultra Grain, ora por ceder granos que no fueron cobrados, ora porque prestaron servicios, o dinero y no podrán recuperarlo.


 


En todas las formas, teniendo en cuenta que el proceso inflacionario está muy desbocado en el país, las ofertas ya cuentan con una quita real por el crecimiento de los precios, pero también porque molestó la quita nominal que se ofrece.


 


Criterios.


Al momento de la aparición de los problemas y del concurso, a mediados de 2012, Ultra Grain Compañía Cerealera S.A. tenía 40 empleados y era propiedad de una familia oriunda de Hasenkamp de apellido Ciliberti, padre e hijo, siendo Gustavo su presidente y quien aún gerencia la empresa, y a los que se sumarían en la sociedad  Raúl Lagos y un empresario de apellido Tognini, accionista de un banco de primera línea del mercado.


 


Ultra Grain Compañía Cerealera  S.A. había sido noticia en el año 1999 cuando debió cerrar las puertas de su planta ubicada en María Grande por problemas ambientales, ya que la actividad de acopio se realizaba en el corazón urbano y generaba problemas en la población. Manifestó interés por radicarse luego en Cerrito, cosa que finalmente no sucedió, y se mantuvo con sus plantas en Hasenkamp y El Palenque.


 


También mantenía un desarrollo en la ciudad de Hernandarias, donde intentaba establecer un puerto de embarque de granos para optimizar el negocio, que se encuentra culminado en su obra civil y con “una fuerte inversión en la planta que el Gobierno obligó a construir a cambio de un ATN que nunca llegó completamente” –según una fuente interna-, ya que el Estado entrerriano habría desembolsado un aporte para su construcción, que por ahora está sin funcionar y que lleva varios años. Algunos años después, aseguran, la Cooperativa de La Paz habría hecho una oferta por quedarse con ese puerto de embarque, pero las negociaciones no prosperaron.


 


En el expediente y según el abogado que representa a la compañía, se asegura que la empresa intenta volver a la rueda operativa “a partir de la reestructuración del pasivo por la homologación, lo que hará que la concursada esté en condiciones competitivas de operar, generando utilidades que se afectarán en primera instancia al cumplimiento del acuerdo homologado y de existir mayores excedentes a incrementar su capital de trabajo, generando una sinergia que aumenta la posibilidad de recomposición de la empresa”, lo que choca abiertamente con el espíritu de rechazo que generan por estos días los titulares de la compañía en los actores de la región.


 


De allí que llama la atención que en el inciso h de la propuesta realizada a los acreedores donde se asegura que “la concursada tiene muy en cuenta el concepto de empresa en marcha en una situación tan difícil como la que atraviesa, en un negocio –el acopio y la comercialización de granos- que se basa en la confianza que generan los actores”. Este último párrafo aparece, al menos, como extraño y extemporáneo.


 


Algunos productores que se muestran resignados y que conocen los rumores de campo adentro aseguran que la empresa sería comprada por una compañía que adquiriría la planta para realizar alimentos balanceados para integrarse verticalmente en su producción porcina, pero esto aún es parte del territorio del rumor y no se puede confirmar. Sin embargo, si eso sucede, según la fuente, le permitiría al directorio de Ultra Grain conseguir el flujo necesario para cancelar las deudas verificadas y le quedarían algunas monedas para recomenzar alguna otra actividad productiva.


 


Sin embargo, todo eso forma parte de lo hipotético. Lo único real es hoy día el malestar de los acreedores y la casi segura aceptación que hará la mayoría de la oferta propuesta. El 25 de abril se conocerá el destino de una de las empresas que concursó, silenciosamente, y que dejó una larga saga de damnificados.


Gustavo Sánchez Romero – Dos Florines